domingo, 1 de mayo de 2011

Hablando la verdad en amor



trad. Daniel Martin
"... al hablar la verdad en amor, creceremos en todos los aspectos en Aquél que es la cabeza, es decir, Cristo, " (Efesios 4:15)
Las palabras tienen el poder para edificar o derribar. Para dar vida o destruir. Para alentar o desalentar.
El dominio de nuestras palabras es más que contar hasta diez en medio de los conflictos o morderse la lengua cuando se presenta un plan que usted sabe que no va a funcionar.
Uno de los errores más comunes en las organizaciones es la falta de retroalimentación sobre el desempeño y de las evaluaciones de desempeño. La experiencia demuestra que los comentarios y críticas son superficiales cuando se producen. Nos encanta dar elogios, pero tendemos a recortar nuestra opinión sobre cómo mejorar y nos escondemos del conflicto o nos ponemos a criticar sin intentar resolver. La mayoría de la gente tiene dificultades con decir la verdad en amor. Dar nuestra opinión y decir la verdad no es solo para nuestro supervisor o para la revisión anual – Tenemos oportunidad con nuestras palabras todos los días en casa, en nuestro lugar de trabajo y en nuestra comunidad.
Dios sabe cómo las palabras son poderosas. En Génesis 1, Él habló trayendo el mundo y la vida a la existencia. Pero Dios es tan misericordioso y el Salmo 103:14 dice que Él sabe cómo estamos hechos, esto incluye el tener dificultades, a veces, para manejar la responsabilidad y el poder de nuestras palabras.
El poder de las palabras:
Mi boca me lleva adonde voy. - "Mira también a los veleros: a pesar de que son tan grandes y están impulsados ​​por los fuertes vientos, son manejados por un timón muy pequeño que expresa los deseos del piloto." (Stgo 3:4)
Mi boca puede destruir lo que tengo. - “...la lengua es un fuego, un mundo maldad. Siendo uno de nuestros órganos, contamina todo el cuerpo y, encendida por el infierno, prende a su vez fuego a todo el curso de la vida.” (Stgo 3:6)
Mi boca muestra lo que realmente soy. - "El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón produce el bien; pero el que es malo, de su maldad produce el mal, porque de lo que abunda en el corazón habla la boca."(Lc. 06:45)



La responsabilidad de las palabras:

Hablando la verdad en amor ...
Revise sus motivos. - "No juzguen a nadie, para que nadie los juzgue a ustedes. Porque tal como juzguen se les juzgará, y con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes." (Mateo 7:1-3)
Planifique su presentación. - "El sabio de corazón controla su boca; con sus labios promueve el saber." (Proverbios 16:23)
Ofrezca afirmación. - "Una palabra de aliento hace maravillas!" (Proverbios 12:25)
Arriésguese al rechazo. "El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad." (1 Corintios 13:06)
  1. ¿Hay alguien en tu vida quien ha dicho palabras que te dolieron o hirieron? ¿Qué podrías hacer para perdonar esas palabras dichas sin cuidado? ¿Porqué seguirías nutriendo ese hoyo en tu corazón? Dáselo a Jesús. Después de todo, Él pagó el precio de esa sanidad en la cruz.
  2. ¿Hay alguien a quien has hecho doler con tus palabras? ¿Has herido o retenido la verdad de alguien que necesitaba eschucharla? ¿Con quién deberías reconciliarte en esta semana?
  3. En esta semana, al caminar como alguien a quien se le dio el poder y la responsabilidad de las palabras, pregúntale a Dios a quienes puedes edificar y alentar para el beneficio de Dios y de las personas.   
Hasta la próxima semana...

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